Hizo funcionar un auto con basura y ahora recorrerá Brasil: «Esto es útil para la humanidad»

Por Daniel Pardo

Estaba derrumbado en la cama, mirando fijo el techo, exhausto después de intentar una y mil veces que su sueño funcionara: hacer andar un auto con basura. En ese momento de profunda desazón escuchó una voz que creyó propia, producto del estrés.“Cada fracaso es un paso más cerca del éxito”, oyó Edmundo con claridad. Nada nuevo, pensó.

El segundo mensaje fue igual de nítido: “Esto es útil para la humanidad, hay que sacarlo andando”. Continuó escéptico. Pero cuando escuchó el tercero, entendió que no era su voz. Era otra. Le decía: “Esto va a salir, va a funcionar”.

“Ahí me di cuenta de que no era yo, porque yo no creía eso. Sentí como un empujón físico y volví a intentarlo”, recordó Edmundo Ramos desde Anisacate, una localidad cordobesa. El ingeniero electromecánico, hoy de 68 años, asegura que sin ese momento “absolutamente mágico” su proyecto no habría existido.

Su invento, explica con una sonrisa, es tan simple como revolucionario: “Es un tacho con una tapa y dos agujeros, no puede ser más simple”. En su interior se colocan residuos secos y combustible orgánico como cáscaras, carozos, semillas, restos de poda o carbón. Por el orificio inferior se enciende el fuego. La combustión incompleta de la basura seca genera monóxido de carbono —un gas combustible— que sale por el orificio superior. En el centro de la combustión se inyectan pequeñas gotas de agua que, por efecto de la temperatura (termólisis), se disocian en hidrógeno y oxígeno.

Ramos se prepara para el viaje a Brasil

“Lo que se inyecta al motor es lo que yo llamo ‘gasura’: monóxido de carbono e hidrógeno. Por el caño de escape salen dióxido de carbono, nitrógeno y oxígeno. Cuando el vehículo está en marcha, estoy aportando un 20% de oxígeno al ambiente”, explicó.

El 2 de octubre de 2019 su camioneta funcionó por primera vez con basura. La primera prueba fue medir la velocidad máxima: alcanzó los 115 kilómetros por hora y una autonomía de 500 kilómetros. La segunda fue más ambiciosa. “Para comprobar si el sistema permitía grandes recorridos, decidimos con mi mujer hacer el viaje desde La Quiaca hasta Ushuaia”, contó.

La consigna era clara: completar el trayecto utilizando únicamente residuos orgánicos que encontraran en el camino. Fabiola, su compañera, aceptó acompañarlo con una condición: interrumpir el viaje para pasar Nochebuena y Navidad en su casa y luego retomarlo. Trato hecho.

En los primeros destinos —La Quiaca, Cafayate, Londres, en Catamarca— Edmundo pedía residuos orgánicos y juntaba restos de poda de vid o cáscaras de nuez. Con el correr de los kilómetros y la difusión de su historia, la colaboración comenzó a multiplicarse. “En San Juan, por ejemplo,  Juan Lobos pidió encontrarse conmigo. No sabía para qué. Llegó con bolsones llenos de carbón. Hacía panes en horno de barro y había conocido mi historia”, relató. Desde entonces, ya no tuvo que pedir más basura en el resto del recorrido.

Así funciona el Auto a Basura

Finalmente, la camioneta llegó a Cabo Vírgenes. El objetivo estaba cumplido: demostraron que el auto a basura podía recorrer largas distancias. En total, transitaron más de 5.000 kilómetros utilizando exclusivamente residuos orgánicos como combustible.

Los planos del invento pueden descargarse de manera gratuita en su página de Facebook “Auto a Basura” y en el sitio web www.autoabasura.com. Para Ramos, se trata de “un regalo de Argentina para la humanidad”, y asegura que no piensa detenerse. De hecho, ya trabaja en nuevos desarrollos que incluyen el aprovechamiento del plástico.

Cada vez que repasa su historia, vuelve al momento más oscuro del proceso. “Habían sido diez años de estudio y un año y medio invirtiendo muchísimo esfuerzo y tiempo. Me encontraba en un callejón sin salida y me caí anímicamente”, recordó.

Por aquel empujón inexplicable que lo hizo seguir, decidió escribir en un costado de su Ford Ranchero modelo 1983 la frase “Para gloria de Dios”. En el camino, más de una vez le preguntaron si era pastor o evangélico. “No, nada de eso”, responde. “Solo estoy agradeciendo un milagro”.

Solo estoy agradeciendo un milagro, dice Ramos

Una nueva aventura: Brasil en caravana

Lejos de conformarse con lo logrado, Edmundo Ramos ya proyecta un nuevo desafío. Tras haber recorrido miles de kilómetros por la Argentina, el Auto a Basura se prepara ahora para una caravana por Brasil.

El objetivo es claro: llevar el mensaje de la soberanía energética y la ecología práctica a las rutas brasileñas, demostrando que es posible viajar largas distancias sin contaminar y sin depender de las estaciones de servicio tradicionales.

La travesía no será solitaria. Ramos busca contagiar su espíritu, sumar vehículos y personas dispuestas a ser parte del cambio y convertir la experiencia en un movimiento colectivo. “La idea es mostrar que no es teoría, que se puede hacer”, resume. Una vez más, el motor no será solo la basura. Será, también, la original vocación de cambiar el mundo.