Tras 110 años, el guanaco volvió a poblar el Impenetrable chaqueño: cuál es el impacto ecológico

Por Lorena Direnzo 

Después de 110 años de ausencia, el guanaco volvió a poblar el Parque Nacional El Impenetrable. Unos 30 ejemplares fueron trasladados a lo largo de 3.200 kilómetros desde el Parque Patagonia, en Santa Cruz, hasta el noroeste de Chaco. De esta manera, la Fundación Rewilding impulsó la translocación terrestre con fines de conservación más extensa registrada a nivel mundial.

Marisi López, correntina e integrante de la organización, explicó que uno de los objetivos del proyecto es “tener ecosistemas completos, reintroducir especies que alguna vez existieron en la región y que, por diferentes amenazas —como la cacería o el cambio en el uso del suelo—, desaparecieron”.

En las 128 mil hectáreas del parque, ubicado en el Gran Chaco, el guanaco habitó hasta hace más de un siglo. En la actualidad, solo quedan unos 100 ejemplares de esta especie en la frontera entre Bolivia y Paraguay. Tras una investigación exhaustiva, Rewilding identificó las causas de su extinción local y decidió avanzar con su reintroducción en la región.

“Antes nos hicimos una pregunta central: ¿por qué se extinguieron? A partir de esa respuesta, podemos reducir las amenazas. Analizamos si fue por la cacería, por la falta de alimento o por la pérdida del hábitat”, explicó López en diálogo con Cambian el Mundo. En ese marco, se evaluó si existían condiciones adecuadas para que los guanacos pudieran sobrevivir.

Equipo post liberación Guanacos

Finalmente, se concluyó que la desaparición de la especie estuvo vinculada a la pérdida de pastizales y al avance de la ganadería en la zona de El Impenetrable. “Había que recuperar los pastizales dentro del parque nacional. Empezamos a trabajar en eso cuando decidimos concretar el traslado de los guanacos, hace dos años. Todo fue relativamente rápido”, resumió López, quien trabaja en Rewilding desde hace dos décadas.

Desde 2012, integra el equipo del proyecto en El Impenetrable y se encarga de las gestiones políticas con los gobiernos y de las relaciones institucionales. “Mi tarea es traducir el trabajo científico que realizan los técnicos en terreno a un lenguaje más coloquial, para que llegue a la población que no está inmersa en estos temas”, explicó.

Uno de los mayores desafíos del traslado fue la tramitación de permisos y guías ante Parques Nacionales y los gobiernos provinciales. El transporte se concretó a comienzos de este año en camiones especialmente adaptados. Una vez en Chaco, los guanacos fueron alojados en un corral de presuelta —un recinto amplio que permite una adaptación progresiva al entorno— ubicado en un área cercana al parque nacional.

Allí permanecieron durante el invierno, comenzaron a incorporar plantas nativas a su dieta y, según los técnicos, lograron adaptarse al ambiente chaqueño. Incluso, nacieron crías en el área de presuelta, lo que confirmó el éxito inicial del proceso.

Arreo de Guanacos en Parque Patagonia

En los últimos dos meses, los animales fueron trasladados a corrales ubicados dentro del parque para evaluar su comportamiento, su alimentación y su adaptación definitiva. El monitoreo se realizó tanto de manera directa como a través de cámaras.

“Mientras tanto, fuimos adaptando el parque nacional para garantizar que el guanaco tuviera hábitat, alimento y protección. También trabajamos con las comunidades vecinas para que se familiaricen con este nuevo integrante, que si bien había habitado la zona hace más de un siglo, ya no estaba presente”, remarcó López.

En diciembre se abrieron las puertas del corral y la primera población de guanacos fue liberada en el parque nacional. Fue el momento de mayor emoción tras un proceso largo, aunque concretado en tiempo récord. Según los especialistas, los animales comenzaron a ocupar el territorio de manera gradual. Algunos ejemplares cuentan con collares de monitoreo para estudiar sus desplazamientos.

El plan contempla trasladar nuevos grupos de guanacos desde el sur del país para favorecer la reproducción entre distintas familias y permitir que la población se incremente de manera sostenida.

Impenetrable -Liberación guanacos

El regreso del guanaco contribuirá a la recuperación de procesos ecológicos fundamentales: estos animales modelan los paisajes mediante el pastoreo, favorecen la diversidad de plantas, reducen el riesgo de incendios al consumir vegetación seca y redistribuyen nutrientes, semillas y carbono a través de sus movimientos. Además, se suma un nuevo atractivo para el turismo de naturaleza basado en el avistaje de fauna silvestre.

López confirmó que los guanacos del norte y del sur pertenecen a la misma especie, al igual que ocurre con el puma, presente en todo el territorio argentino.

La recuperación de estas poblaciones también implica rescatar parte de la historia y la cultura regional. “La gente se asombra al saber que acá había guanacos. Pasaron más de cien años y hay que reflotar esa historia”, señaló. Existen registros bibliográficos que documentan su presencia histórica en la región chaqueña. En 1871, el explorador Guillermo Aráoz describió la abundancia de guanacos durante una navegación por el río Bermejo. Años más tarde, en 1884, el ingeniero Juan Amadeo Baldrich también destacó al guanaco como una de las principales especies del territorio.

Asimismo, el guanaco era conocido por el pueblo qom como Nawananga, por los wichís como Lu’hüt y en lengua guaraní como Guasukaka. Incluso, una localidad santiagueña ubicada en el límite con Chaco lleva el nombre Pampa de Guanacos.

Arreo de Guanacos en Parque Patagonia

Mala imagen vs. buena imagen

En los últimos años, el crecimiento poblacional del guanaco en provincias patagónicas como Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego fue considerado problemático. Productores ganaderos denuncian pérdidas de hasta el 30 % de ovejas debido a la competencia por los pastizales, por lo que se evalúan distintas estrategias de control poblacional.

En el Chaco, en cambio, el regreso del guanaco fue celebrado por la comunidad. “Se trata de aprender a convivir y de entender el rol de cada especie. En lugares como Iberá o El Impenetrable, donde se han perdido muchas especies, la gente celebra su regreso. Incluso se realizaron festivales por la vuelta del yaguareté”, destacó López.

La recuperación de la fauna no solo fortalece los ecosistemas, sino que también impulsa el turismo. “Es una región que se desfaunó décadas atrás por la caza y la pérdida de hábitat. Hoy, atraer visitantes interesados en avistar un puma, un guanaco o un oso hormiguero representa una salida laboral para muchas comunidades”, concluyó.