Pelota Cuadrada, la campaña que visibiliza la desnutrición infantil en el norte argentino

¿Qué duele más?…

«La falta de oportunidades», responde convencida Florencia Treglia, la directora de programas de Haciendo Camino. Y agrega: «ves que las personas no tienen fácil acceso al agua potable, tienen que ir a buscarla a kilómetros. O niños que quieren estudiar pero les resulta tan difícil por -por ejemplo- la falta de rutas…”.

La ONG trabaja desde 2006 para mejorar la calidad de vida de niños, niñas y familias en situación de vulnerabilidad social en el norte argentino. Lanzaron durante la Copa del Mundo de Qatar una campaña que se denominó Pelota Cuadrada.

Es el símbolo de la limitación que produce la desnutrición infantil en el norte argentino. Con hambre, no se puede crecer. Con una pelota cuadrada, no se puede jugar al fútbol.

Catalina Hornos fundó Haciendo Camino en 2006

“El sentido de la campaña es darle visibilidad a lo que sucede en el interior del país. La idea de la pelota cuadrada es mostrar que algo no fluye, que no se puede generar porque tenemos dificultades. Si el fútbol fuera con una pelota cuadrada, no hubiéramos podido festejar como lo hicimos. La posibilidad de celebrar un país con más y mejores oportunidades tiene que ver con que la pelota ruede”, definió Florencia.

Contó que hoy trabajan con 1.500 familias de Santiago del Estero y Chaco que atraviesan realidades complejas como la precariedad en el acceso al agua potable, a la seguridad alimentaria. “Muchas madres adolescentes en situación de hacinamiento, violencia de género”, apuntó.

Haciendo Camino pone el foco en contribuir con herramientas que impacten favorablemente en la construcción del futuro de cada familia. “Para que puedan tener el futuro que deseen, y para que los niños y niñas crezcan sanos y seguros. Un niño que está bien desarrollado puede estudiar, crecer y soñar con cosas que -quizás- sus padres no pudieron”. 

Pelota Cuadrada, la campaña que surgió en el Mundial

El primer paso para darle vida a la organización lo dio Catalina Hornos, psicóloga y psicopedagoga, y actual presidenta de Haciendo Camino en Añatuya, una localidad de Santiago del Estero. Se encontró con niños y niñas que no sabían leer. También con la implacable desnutrición infantil que destroza futuros. 

La reacción de las comunidades es muy buena cuando llegan los integrantes de la organización. Florencia admite que siempre pesan los ‘fracasos’ en este camino. Las muertes evitables o los casos de violencia que excedieron la incumbencia de Haciendo Camino. “También tenemos éxitos, por eso tenemos tanta persistencia en lo que hacemos. Hay madres que asistimos que hoy colaboran y las vemos siendo parte de la gran familia”.

Se muestra siempre agradecida por hacer lo que ama y también por recibir el afecto inmenso. Dice que es algo que no se puede medir.

La ONG trabaja en la salud de niños y niñas

“Nos parece importante estar en el terreno, encontrarnos con las familias para generar los programas que solucionen problemas. Nosotros mejoramos porque los escuchamos. Y las respuestas no son solo desde lo profesional, también desde el cariño”, explicó. Llevan adelante distintos programas, como el que promueve el desarrollo integral de niños y niñas en el seno de sus familias o el acompañamiento a embarazadas en situación de riesgo social.

También brindan capacitación en manualidades, costura, herrería, tejido, gastronomía, carpintería y peluquería a madres de familias vulnerables.

La campaña Pelota Cuadrada tuvo una muy buena repercusión. Es importante que la gente se encuentre con la dura realidad que se vive en algunas provincias del interior del país. El trabajo de la organización se sostiene con el aporte de padrinos. Los interesados en formar parte se pueden encontrar con el equipo en www.haciendocamino.org.ar o en las redes sociales.

Los padrinos sostienen el trabajo de la ONG

Florencia sabe que, como sucedió con la Selección en el Mundial de fútbol, podemos usar la pasión para sacar un país adelante. El trabajo -apunta- es en conjunto. Y está convencida de que la clave es comprometerse con las pequeñas cosas. “El trabajo que estamos haciendo ahora en la primera infancia lo vamos a ver, con suerte, dentro de 10 años. Eso vale la pena”.

En Argentina -flamante campeón del mundo en fútbol-, más de la mitad de niños y niñas viven en la pobreza y sufren hambre.

La desigualdad que existe en el mundo es desgarradora. Para Flor, que parte de la sociedad no tenga acceso a cuestiones básicas es lo que más duele; “también la apatía o la falta de sensibilidad de las personas que pueden cambiar algo. La deshumanización. A veces parece que es el mismo sistema el que genera la falta de amor”.

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