El documental que muestra cómo niños rurales enfrentan las fumigaciones con canciones

El director Mauricio Albornoz Iniesta presentó “Canciones urgentes para mi tierra” en Argentina, un documental que sigue la historia de un maestro rural de una localidad de la provincia de Córdoba que transformó el dolor y la preocupación por las fumigaciones con agroquímicos en canciones junto a sus alumnos. La película retrata un proceso colectivo que terminó en un histórico concierto frente a miles de personas que llamaron el «Woodstock ambiental».

La película “Canciones urgentes para mi tierra” no nació como una simple investigación ambiental. Según contó su director, Mauricio Albornoz, el proyecto comenzó hace más de una década con la intención de abordar las consecuencias de las fumigaciones con agroquímicos en zonas rurales, pero buscando una mirada diferente. “Encontrábamos historias muy duras, gente que la estaba pasando realmente mal. Y nosotros queríamos contar algo que dejara cierta luminosidad, una sensación de que las cosas pueden cambiar”, explicó.

El documental sigue a Ramiro Lezcano, maestro de música de escuelas rurales, quien descubre que avionetas y máquinas terrestres fumigan cerca de los establecimientos educativos donde asisten niños y niñas. Frente a esa realidad, decide convertir la angustia y la preocupación en arte. “Ramiro empezó a crear canciones junto a los chicos para visibilizar esta problemática y cantarlas frente a la comunidad”, contó el director.

La dimensión que tomó el proyecto fue impensada

La propuesta no estuvo exenta de tensiones. La historia transcurre en pueblos donde gran parte de la economía depende del campo y cualquier cuestionamiento al modelo productivo genera incomodidad y resistencia. “No era un tema cómodo para la comunidad. Muchos lo interpretaban como un ataque al campo, y en realidad no era así”, sostuvo Albornoz. “Nosotros intentamos ser muy respetuosos porque entendíamos la complejidad del problema. Muchas veces el propio padre del chico afectado trabaja fumigando o depende económicamente de eso”.

Lejos de plantear una confrontación, la película apuesta al diálogo y a la construcción colectiva desde el arte. Esa dinámica terminó derivando en un enorme concierto ambiental realizado en San Marcos Sud, el pueblo de Córdoba donde vive Ramiro, con la participación de artistas como Pablo Milanés, León Gieco, Teresa Parodi, Juan Carlos Baglieto, Lito Vitale y otros referentes de la música nacional.

“Fue algo histórico. Los pueblos son de 2 mil habitantes y llegaron 10 mil personas. Nadie cobró un peso, todo se hizo de manera colectiva”, recordó. Durante toda la jornada no solo hubo música. También participaron científicos y especialistas ambientales que expusieron sobre distintas problemáticas vinculadas al modelo agroindustrial.

León Gieco se sumó a la propuesta

Para el director, uno de los mayores logros fue que el tema pudiera discutirse abiertamente en una región atravesada por esos intereses económicos. “Muchos ambientalistas nos decían que era algo único poder hablar de esto en la zona núcleo de esa manera. Y creo que se logró porque surgía desde las aulas, desde los chicos, y desde un lugar de respeto y amor”, afirmó.

El documental demandó años de trabajo. La investigación comenzó en 2013, aunque la historia de Ramiro apareció recién entre 2017 y 2018 gracias al relato de un colega que conocía el proyecto musical que se desarrollaba en las escuelas rurales. “Cuando vimos lo que pasaba en esas clases dijimos: esta es la historia. Queríamos seguir el proceso completo, desde cómo los chicos hablaban del tema hasta cómo eso se transformaba en canciones y terminaba frente a la comunidad”, explicó.

La pandemia retrasó el rodaje, que finalmente comenzó en 2022. En paralelo, la experiencia también impactó profundamente en la vida personal del realizador. “Me transformó completamente. Cuando conocí a Ramiro también me enteré de que iba a ser papá. Entonces todo el proyecto empezó a atravesarme desde otro lugar. Me empecé a preguntar qué mundo le vamos a dejar”.

Ramiro Lezcano, el propulsor del proyecto

Reconocimiento en el mundo

El documental se presentó en distintos festivales internacionales. Acumula ya veinte galardones. Entre ellos, el Green Film Network Award 2025 en Emiratos Árabes Unidos, donde fue elegida como la Mejor Película Ambiental del Año.

También recibió el Premio Derechos Humanos 2025 otorgado por Amnistía Internacional en el SiciliAmbiente Film Festival de Italia, y fue premiada en certámenes de Francia, Canadá, España, Colombia y México. En el ámbito local, obtuvo el reconocimiento a Mejor Película en la Competencia de Graduados del Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA).