Cómo las microalgas pueden transformar residuos en soluciones ambientales

¿Puede una microalga ayudar a combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, transformar residuos industriales en nuevos recursos? Esa es la pregunta que impulsó el nacimiento de Patagonia Ocean Tech, una startup científica creada para sacar años de investigación del laboratorio y llevarlos al mundo real.

Durante una entrevista en el programa Pausa, conducido por Vivian “Lulú” Mathis, la biotecnóloga, especialista en Investigación y Desarrollo (I+D) y cofundadora de Patagonia Ocean Tech, Lorena Cancelarich, repasó el recorrido que la llevó desde la investigación científica hasta el emprendedurismo tecnológico. Su historia refleja el desafío científico de cómo transformar años de conocimiento en soluciones concretas para la sociedad.

Patagonia Ocean Tech nació hace poco más de un año como una startup de base científico-tecnológica. Antes de explicar el proyecto, Cancelarich se detuvo en un concepto que suele generar dudas. Explicó que una startup es una empresa incipiente, con mucho potencial de desarrollo, pero también con mucha incertidumbre. «En nuestro caso, detrás hay muchos años de trabajo científico. El desafío es sacar esa tecnología del laboratorio y llevarla al mercado», apuntó.

Cuando la ciencia busca nuevos caminos

Tras completar su doctorado y un posdoctorado, y luego de integrar durante una década el sistema del CONICET, la investigadora comenzó a preguntarse cómo continuar desarrollando ciencia en un contexto complejo para el sistema científico argentino. “Yo quería seguir investigando, pero también quería que ese conocimiento llegara a la sociedad”, contó.

Patagonia Ocean Tech tuvo un rápido crecimiento

Ese proceso la llevó primero a participar de un programa para emprendedores impulsado por una ONG y luego a especializarse en modelos de negocios para proyectos científicos. Allí comenzó a descubrir un universo poco explorado por muchos investigadores: el del emprendedurismo científico.

La oportunidad terminó de consolidarse cuando conoció a la investigadora del CONICET Antonella Martelli, quien llevaba más de diez años desarrollando investigaciones en biotecnología aplicada a microalgas.

Martelli contaba con una línea científica madura y con un enorme potencial productivo. Cancelarich aportó la mirada orientada a la innovación, el desarrollo empresarial y la búsqueda de financiamiento. Así nació Patagonia Ocean Tech.

El crecimiento fue acelerado. Durante su primer año participaron en más de siete programas de aceleración y emprendimiento, llegaron a las instancias finales de tres convocatorias internacionales y obtuvieron un capital pre-semilla en un programa realizado en México. Ese respaldo les permitió constituir legalmente la empresa y abrir nuevas puertas para continuar escalando el proyecto.

Las microalgas necesitan dióxido de carbono para crecer

Microalgas: pequeñas aliadas frente a un gran problema ambiental

La propuesta de Patagonia Ocean Tech se apoya en organismos diminutos, pero con un enorme potencial.

Las microalgas son capaces de crecer utilizando efluentes líquidos industriales y, al mismo tiempo, absorber dióxido de carbono, uno de los principales gases responsables del cambio climático. “Las microalgas necesitan dióxido de carbono para crecer. Entonces capturan naturalmente esos gases mientras se desarrollan”, explicó la investigadora.

El proceso no termina allí. A medida que las microalgas crecen generan una biomasa rica en compuestos de alto valor, como proteínas, antioxidantes y ácidos grasos omega-3.

Si las condiciones del efluente tratado lo permiten, esa biomasa puede ser caracterizada y reutilizada en distintas aplicaciones, generando un modelo de economía circular donde un residuo ambiental se convierte en un nuevo recurso.

La propuesta combina así remediación ambiental, captura de carbono y valorización de biomasa, tres pilares que hoy forman parte de las estrategias globales vinculadas con la llamada economía azul, que busca aprovechar de manera sostenible los recursos acuáticos para generar desarrollo económico y ambiental.

Para ellas el gran desafío es convertir descubrimientos en productos, servicios o soluciones

Del estudio de las ranas a las microalgas

Antes de dedicarse al proyecto, Cancelarich desarrolló una trayectoria muy distinta dentro de la biotecnología. Su investigación se centró durante años en moléculas bioactivas presentes en las secreciones de ranas patagónicas.

“Buscábamos posibles antibióticos en las secreciones de la piel de las ranas. Cuando una rana se estresa libera una mucosidad llena de compuestos que la ayudan a protegerse”, recordó y, aunque el objeto de estudio cambió por completo, reconoce que el espíritu científico sigue siendo el mismo: observar la naturaleza para encontrar soluciones innovadoras.

Más allá del desarrollo tecnológico, Cancelarich considera que uno de los mayores desafíos para quienes investigan es romper con la lógica tradicional de la academia.

Durante décadas, el objetivo principal de la carrera científica fue producir conocimiento y publicarlo en revistas especializadas. Sin embargo, convertir esos descubrimientos en productos, servicios o soluciones para la sociedad requiere incorporar nuevas herramientas y nuevos actores.

Las microalgas tienen la capacidad de crecer utilizando efluentes líquidos industriales

“A veces no es solo tener ganas de emprender. Es querer que lo que uno hace realmente llegue a las personas”, reflexionó.

En ese camino aparecen otros desafíos, como el de aprender a comunicar la ciencia de otra manera, construir modelos de negocio, acceder a fondos de inversión y demostrar que una investigación puede transformarse en una innovación con impacto real.

La experiencia de Patagonia Ocean Tech representa justamente esa transición. Es una apuesta por demostrar que la ciencia no termina cuando se publica un artículo, sino que puede comenzar una nueva etapa cuando encuentra la forma de salir del laboratorio para convertirse en una solución concreta para los desafíos ambientales.